Objetivo: París es un thriller sobrio y seco que apuesta más por el realismo que por el espectáculo, y eso juega a su favor… y también en su contra. La película retrata el proceso de radicalización y la gestación de una pequeña célula yihadista desde una perspectiva casi documental, sin convertir a sus personajes en villanos carismáticos ni en genios del mal.
Aquí no hay épica, solo mediocridad, fanatismo y una inquietante normalidad que resulta incómoda precisamente por lo cercana que parece. El problema es que esa contención termina enfriando la propuesta: la infiltración del protagonista resulta algo demasiado sencilla y la narración carece de verdadera tensión dramática, quedándose a medio camino entre el cine de denuncia y el thriller político.
Aun así, es una película honesta, incómoda y valiente, que se agradece por lo que muestra más que por cómo lo cuenta. Un 6 bien ganado por su intención y su contexto, aunque podría haber llegado más lejos.