El señor de las moscas consigue transmitir bastante bien la incomodidad y la degradación moral de la novela original. Visualmente tiene mucha personalidad: esos colores saturados, la fotografía casi alucinógena y algunos planos muy cerrados convierten la isla en un lugar cada vez más asfixiante.
Las actuaciones de los niños están muy bien y la tensión va creciendo poco a poco, especialmente en los primeros episodios. Además, la serie mantiene intacta la idea central sobre cómo el miedo y el poder pueden destruir cualquier intento de civilización en muy poco tiempo.
Aun así, me terminó dejando sensaciones encontradas. Por momentos se hace repetitiva, insistiendo demasiado en ciertos conflictos y miradas largas que ralentizan el ritmo. También creo que el final llega de forma demasiado abrupta, como si cortara justo cuando necesitaba un poco más de desarrollo emocional.
Interesante y bien hecha, pero sin llegar a impactarme tanto como esperaba.
Nota: 6,5