Un reflejo real del movimiento “hippie” y surfero que hubo en Australia en los años 70.
No me esperaba mucho de esta serie, pero poco a poco fue introduciéndome en sus diferentes dramas y es que, cada uno de los personajes, aportan algo diferente a la serie y ofrecen diferentes historias en la misma trama.
Diferentes actitudes, experiencias sexuales que no estaban bien vistas en esos años, emprendimiento,... puedes encontrar diversos ingredientes que te harán engancharte.
Es una pena que solo se componga de una única temporada, ya que fue cancelada. Lo bueno es que la temporada cierra todas, o casi todas, las subtramas que nos iremos encontrando a lo largo de los ocho capítulos.
Eso sí, me ha dado la sensación que, una vez llegado al último capítulo, nos encontramos con que la gran parte de las historias se encuentran como al principio de la serie, dando la sensación de que sus personajes no hayan evolucionado con el paso del tiempo.
A pesar de ello, al finalizar la serie he sentido un vacío existencial, una sensación que odio y al mismo tiempo me encanta, ya que no siento que haya perdido el tiempo en ningún momento.