Ganbare! Nakamura-kun!! adapta el exitoso manga BL de Syundei, una clásica comedia romántica escolar, pero con un original toque gay, que recupera la sensibilidad de los años ochenta con un estilo visual que evoca inevitablemente las obras de Rumiko Takahashi.
Lo que distingue a la serie no es solo su encanto, sino la naturalidad con la que aborda algo sorprendentemente inusual en el anime comercial: una historia romántica entre chicos tratada con la misma inocencia, ternura y normalidad que cualquier otra comedia romántica juvenil. Frente a la frecuente caricaturización de los personajes homosexuales o las dinámicas exageradas y poco realistas que dominan buena parte del BL, la serie apuesta por la honestidad emocional, las inseguridades adolescentes y los pequeños momentos cotidianos, logrando que Nakamura resulte tan entrañable como universal.
También destaca su humor simpático, que nace de la torpeza social de su protagonista y de situaciones con las que resulta fácil empatizar, consiguiendo que sea una experiencia reconfortante que transmite optimismo y afecto sin renunciar a la autenticidad de sus personajes.
La animación reproduce con enorme cariño el trazo del manga, utilizando diseños expresivos, colores suaves y una dirección artística que refuerza constantemente la sensación de nostalgia. Su apariencia clásica no es un simple ejercicio de estilo, sino una parte esencial de una identidad visual tan adorable como memorable.
Ganbare! Nakamura-kun!! me ha enamorado. Es una pequeña joya que demuestra que aún quedaban historias por contar dentro del saturado anime de romance escolar. Un anime necesario, encantador y divertido. Espero que sea el primero de muchos del mismo estilo.