Sublime. Es una película tan bien hecha, tan bien cuidada y tan bien representada...
Hamnet es de esas películas que no se ven, se sienten. Me ha parecido bonita, delicada y llena de una sensibilidad rara de encontrar en el cine actual. Todo está cuidado al detalle, desde la puesta en escena hasta los silencios, que aquí no son vacíos, sino espacios llenos de emoción.
La fotografía es espectacular, cada plano parece un cuadro, con una luz que envuelve a los personajes y convierte lo cotidiano en algo casi poético. Hay una calma en la forma de contar la historia que te obliga a mirar despacio, a escuchar, a respirar con los personajes.
La película aborda el duelo por la muerte de un hijo con una honestidad y una sutileza impresionantes. No necesita grandes discursos ni escenas excesivas para transmitir el dolor, lo hace a través de miradas, gestos mínimos y pequeños detalles que permanecen mucho después de que termine la película.
Hamnet es una obra profundamente humana, que habla del amor, de la pérdida y de cómo el dolor transforma todo. Una película, íntima y conmovedora, de esas que se quedan contigo y te acompañan durante días.
Bueno y qué decir de Paul Mescal y Jessie Buckley, impresionantes.