Es una película divertida en la que Jackie Chan hace de sí mismo, al estilo de JCVD con Van Damme, pero sin dramas.
Aunque el CGI del panda deja que desear, sigue siendo adorable. Sorprende lo bien que se conserva este hombre a su edad.
La película es lenta y a ratos aburrida, pero el giro final la salva, resultando un interesante plot twist.